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Editorial No hay peor sordo que el que no quiere oír

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Este refrán popular, bien se le puede aplicar a la situación por la que atraviesa el departamento del Magdalena, creadas algunas, por fenómenos climatológicos, como la Erosión Costera, que viene afectando a los municipios de Pueblo Viejo y Ciénaga.

Pero, y aquí debemos repasar la historia, desde los inicios de las situaciones erosivas que se presentaron en las costas, condujeron a las autoridades ambientales del departamento, como Corpamag e Invemar  iniciar unas acciones en donde se hicieron estudios batimétricos, se levantaron planos del fenómeno y su incidencia en todo lo largo de la costa departamental y más allá, pues la influencia de las corrientes submarinas, los vientos y el oleaje no solo perjudicaba al Magdalena sino a otros departamentos costeros desde la Guajira, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia, Chocó y hasta Panamá. Los versados en la materia promovieron reuniones para presentar los posibles planes de contingencia, se realizó una declaración conjunta, pero solo intervinieron los más afectados Magdalena y Atlántico y allí entonces en vista de la falta de interés del gobierno nacional, se presentó una solución, hincar, introducir en el área del kilometro 19, la zona más crítica, unos gaviones prefabricados en Barranquilla, con los que se conformaría una corona a especie de un arrecife artificial que de manera de ‘rompeolas’ acabaría de una con el problema. Listo se procedió a lo acordado, se invirtieron recursos millonarios se internaron los gaviones en el mar y que ni siquiera esta solución, sirvió para mitigar en algo la fuerza del oleaje y la fuerza de las corrientes, solo sirvió para buscar otra posible solución temporal, el enrocamiento, al cual fue sometida el área golpeada por el fuerte oleaje en el kilómetro 19 que actualmente soporta la fuerza de las olas del área. Pero, mientras tanto los habitantes de las  zonas de influencia, como son los barrios cercanos a las playas de Ciénaga y Pueblo viejo, están a la expectativa, angustiados viviendo con el peligro, pues, ven como día a día el peligro de sucumbir ante el fenómeno es cada día mayor  y las autoridades del orden nacional, encargadas de dar solución a este terrible peligro y ante los clamores de la autoridad departamental y municipales y sus habitantes, han venido actuando indiferentes ante  semejante situación y tal parecería como que esta parte del país no hiciese parte del territorio colombiano.

Se les destaparan los oídos y prestarán atención en el gobierno nacional, cuando una tragedia de grandes magnitudes golpe a esta parte de la nación.

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