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EDITORIAL Después de la borrasca apareció la claridad

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Casi un mes después de la batalla electoral, hoy, todavía se celebran algunas escaramuzas, buscando encontrar algo que, aducen los interesados, se les perdió y por ello se agarran hasta de lo mínimo con el fin de definir el resultado de los comicios a su favor y, muchos aseguran, que no escatiman lo que sea, para ver el resultado a su favor.

Oh, pero cuanequivocados están, sí, porque, aunque a la luz de los resultados, se presentaron sorpresas, podemos decir que muchas de ellas fueron quizás el resultado de la confianza y eso explica por qué 21 de las administraciones municipales, que simpatizaban con alguno de los candidatos, perdieron las elecciones y de hecho se perdió la continuidad administrativa con el peligro de que los proyectos que se encuentran en ejecución o por ejecutarse, no se desarrollen en el tiempo y todo porque algunos se confiaron en el momento crucial del debate; otros no aguantaron las acusaciones que les hicieran los contrarios por una deficiente administración y esto mermó la confianza en el candidato que pesó al momento de depositar el voto.

Claro está, que todas estas apreciaciones las hacemos ‘desde la barrera, desde donde se ven mejor los toros’, pues el comentario general es que en la mayoría de los casos hubo trapisondas, chocorazos, carrusel y otras cositas más, a pesar que en algunos municipios la diferencia fue elocuente, pero, fíjense, que todavía en municipios como el de la Zona Bananera, aún se están desarrollando los escrutinios y se anuncia que finalizarán en diez días y mientras tanto hay candidatos, por lo menos en la asamblea departamental, pendientes de los resultados finales en esta región del departamento.

A raíz de todas estas situaciones, hemos consultado a veteranos de mil batallas electoreras y nos han respondido que eso de los chocorazos, carrusel y trapisondas en los procesos electorales son tan antiguos como las mismas elecciones y que en la competencia se podría acudir a estos menesteres para salvar los intereses del necesitado y hasta se enarbola un axioma que señala ‘que si se gana con trampa y la trampa es bien hecha y no deja huellas, el que la hace gana sin problemas, aunque queda el sinsabor para el perdedor.

Ahora bien, ya pasó la tormentosa fecha ¿y que queda ahora? Solo resta aconsejar a los nuevos administradores de los municipios, que se despojen de los rencores y odios electorales que piensen como quieren ser recordados, que piensen y analicen las necesidades básicas insatisfechas del municipio, una vez identifiquen estas, procedan a realizar proyectos que beneficien a la comunidad, pero, ante todo, rodéense bien, escojan muy bien a sus colaboradores, a los más capacitados, pues de esto depende su buena o mala administración, no nombren por nombrar para llenar una vacante o agradecer que les acompañaron durante la brega proselitista. El futuro está en sus manos y no pueden ser inferiores, además, un gabinete bien elegido, capaz y responsable le exime de muchos problemas a la primera autoridad del municipio. Ustedes son desde el 1° enero del 2016 el capitán de un barco que surcará mares tormentosos, pero, con una buena dirección llegará a los mares tranquilos, donde encontrará el éxito a su gestión.

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