arbolEl árbol no está ocasionando daño al pavimento, redes eléctricas o tuberías de agua potable.Nosotros, miembros de la comunidad de Santa Marta, pedimos que se reconsidere la necesidad de talar el árbol de caucho existente en la calle 22 con carrera 4. Este árbol ha cobijado durante décadas a niños, jóvenes y ancianos de la comunidad samaria.

A la sombra de este árbol ha volado la bola de trapo en los pies descalzos de los primeros; los adolescentes han robado el primer beso de amor, y los ancianos han reconstruido la historia de la ciudad con los recuerdos de los contertulios. De ahí que nosotros los samarios lo identifiquemos como patrimonio histórico y cultural de la ciudad, y que hoy elevemos nuestro clamor para que nuestros hijos y nietos, encuentren en su sombra, los juegos, los besos y los recuerdos de quienes los antecedieron, reafirmando así su identidad cultural.

Él es un ser vivo sano, pues según la autorización otorgada por el DADMA al solicitante, los árboles “no están ocasionando daño al pavimento, redes eléctricas o tuberías de agua potable” y la razón para talarlos es, solamente, para darle espacio a la construcción, ya que “están interfiriendo con esta nueva obra privada”. Pero esa no es una de las razones legales para autorizar la tala de un árbol que sólo alcanza su estructura actual al cabo de cien años, aproximadamente. Los árboles que en su reemplazo se siembren, no alcanzarán a cobijar las siguientes generaciones de samarios.

Somos conscientes de la importancia, para el desarrollo de la ciudad, del centro comercial que se proyecta; pero también, del derecho que nos asiste a que se nos respete nuestra identidad comunal. Principalmente, porque lejos de ser imposible la integración de ese árbol en el diseño del nuevo centro comercial, ello esarquitectónicamente viable como exaltación del lema que le enseñamos a nuestros niños: CUIDEMOS LA NATURALEZA.

Un grupo de arquitectos estudia, en este momento, la mejor manera de mantener el árbol sin mayores cambios en los planos originales. Por favor dennos tiempo para agotar los recursos para salvar el árbol, y enseñarle con el ejemplo a nuestros hijos que todo ser viviente merece vivir.Creemos pertinente discutir opciones y alternativas para salvar los árboles e incluirlos en el diseño de la construcción; verlos como una adición especial al espacio interior en vez de descartarlos como un estorbo.Confiamos en que mantener los árboles le brindará un valor agregado a los locales comerciales ya que brindarían un espacio único, natural y con sentido y significado para las personas que lo visiten.

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