El departamento del Magdalena y el país en general, han enfrentado una situación impresionante por los desastres causados por las pasadas temporadas invernales, producidas por el tan sonado fenómeno de la niña.

Familias desplazadas por las inundaciones, instituciones educativas que permanecieron inundadas por varios meses, centros de salud a punto de colapsar a consecuencia de los impactos de las aguas y hospitales sin poder prestar eficientemente sus servicios a la comunidad desprotegida y las vías en un estado tan lamentable que no permiten siquiera la comunicación entre las cabeceras municipales con sus corregimientos y veredas, mucho menos, comunicación entre municipios y capital del departamento y a pesar de los continuos llamados que hacen los alcaldes al gobierno central, las ayudas no se ven por ninguna parte, solo los consabidos mercaditos, toldos y hamacas, mientras el peligro de inundación permanece latente, pues, los boquetes que existen a lo largo de la ribera del rio Magdalena permanecen sin cerrar y algunos con unos incipientes trabajos que anuncian que tan pronto suba el nivel del rio volveremos a contemplar los casos de inundaciones en las poblaciones y en el área productiva tanto en la ganadería como en la agricultura y esto es lo menos malo, porque, en otros puntos de la geografía del departamento se han contratado los trabajos y estos se muestran inconclusos como muestra de la burla a la que someten a nuestra sufrida población.

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El departamento del Magdalena goza de toda la variedad de climas y de suelos fértiles que permite la explotación de gran variedad de productos que no solo surten los mercados nacionales sino que son apetecidos en el mercado internacional como el café, el banano, los maderables y los aceites y sus derivados provenientes de la explotación de los cultivos de palma de aceite o palma africana; por esto el Magdalena está considerado el departamento de mayor proyección productiva del país. Además el departamento cuenta con dos importantes puertos donde se genera gran flujo de carga de exportación como son el puerto de Santa Marta y el puerto de Palermo, corregimiento del municipio de Sitionuevo.

Pero toda esta semblanza productiva nos gran positivismo ante la apertura de las a acciones por parte del TLC, que entra en vigencia a partir del 15 de mayo, claro que sobre el Magdalena se cierne un futuro incierto y negro, pues este ‘rico’ departamento no cuenta con las vías suficientes y en buen estado para que por ejemplo 23 millones de naranjas que se pierden en la sub región sur del Departamento puedan llegar a los centros de acopio para su comercialización, que se puedan transportar los ganados que llegaran a los grandes frigoríficos para el sacrificio y posterior exportación aportando un importante porcentaje en el cumplimiento de las cuotas convenidas con otros países. Con buenas vías de penetración nuestros productos orgánicos de la Sierra, como el café, cacao, flores y frutos apetecidos en el mercado internacional podrán llegar en gran volumen a los puertos de exportación sin inconvenientes y sin demoras.

Pero, como podremos obtener la atención del gobierno nacional, que estemos año tras año, en reuniones proyectando estudios y cuantificando los mismos, sin realizar las acciones que se necesitan para hacer de nuestro Departamento un departamento competitivo y de cara a los mercados internacionales.

Si no tenemos parlamentarios capaces de abanderar la satisfacción de esta gran necesidad, que vengan otros, que nos adopten y realicen el trabajo que una sola golondrina no puede hacer.

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