Se dice que la voz del pueblo es “La voz de Dios” y después de haber escuchado diversos comentarios, donde los candidatos que de una manera u otra, no están conformes con los guarismos que le arrojaron las pasadas elecciones, manifestaron su descontento sobre, cómo, se desarrolla el debate electoral en nuestro país, solo queda la esperanza por lo que ha de venir .

El pueblo por su parte, en su sapiencia infinita,guardan la esperanza, en los cinco representantes, que desde el próximo 20 de julio asumirán el rol parlamentario, esperan que se manifiesten en los cuatro años venideros, con una gestión que redunde en hechos que signifiquen el principio de los padecimientos que viven las comunidades, de cada uno de los municipios del Departamento.

Ya prácticamente se ha convertido en una cantaleta permanente, las solicitudes que elevan los habitantes de determinada población al ser visitados por cualquier miembro del gobierno nacional, así se trate de miembros de las fuerzas militares o de policía del orden departamental o nacional y es que cada persona que habite en cualquiera de los 29 municipios del Magdalena, sufre con el mal estado de las vías, cuando le toca movilizarse para la capital del departamento o a cualquiera otra ciudad.

Honorables representantes electos, ustedes conocen los motivos de la ‘cantaleta’ ya que tuvieron que sufrir en carne propia las dificultades para llegar a los municipios y si llegaron a los corregimientos todavía se estarán sacudiendo el ‘polvo’ de las dizque carreteras (léase trochas) porque agua para lavarse o bañarse? adónde?.

Y quienes transitan de un municipio a otro, sin que les informen, saben están pasando por el Magdalena y cuando transitan por el Cesar o por el Atlántico y pensar que ‘una cuña del mismo palo’ es la que está atravesada para evitar que se construya “la vía paralela al rio” o “la marginal del Río” o “de la Prosperidad” o como quieran llamarla, que significaría la redención de 10 municipios situados a la margen del afluente durante la primera fase de la construcción de la tan anhelada vía.

Porque al pisar suelo cesarense, tenemos que preguntarnos, ¿será que nuestros políticos no se manifiestan? ¿O no será que nisiquiera les escuchan?, carajo, porque uno deja la carretera nacional y continúa por una vía departamental (Cesar) en óptimas condiciones, asfaltada y sin huecos, hasta que llega a los limites con nuestro Departamento y entonces viene el padecimiento.

Para llegar a Guamal ó a San Sebastián o a cualquier otro municipios situados en la subregión Sury si otro es el destino, por ejemplo Punta de Piedras (cabecera de Zapayán) sale de Barranquilla por ‘la Oriental’ (paralela al río) que allá si se construyó, hasta Calamar y toma una chalupa en la que navega dos horas aproximadamente y cansado o agotado y sudoroso quiere refrescarse y agua, ¿adónde?.

Esta es la tarea que los habitantes del Departamento que lleva el nombre del mayor río que existe en el país y que paradójicamente, tiene a sus moradores sedientos, pues carecen de acueductos y casi que están condenados a no visitar y no ser visitados pues las vías para acceder a las poblaciones están totalmente deterioradas. Como decía el recién fallecido y nunca olvidado Diomedes Días, “Se las dejos ahí”.

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