En un acto solemne, emotivo y lleno de significado, la Universidad del Magdalena llevó a cabo la Ceremonia de Entrega de Batas para los estudiantes de décimo semestre del Programa de Odontología, quienes culminaron con éxito su formación académica y ya se encuentran listos para iniciar sus prácticas profesionales.
En total fueron 41 estudiantes que recibieron la bata como distintivo de su profesión, que a su vez representa la ética y la responsabilidad que deben profesar ante las comunidades que atenderán en diversos centros de atención en salud de la región Caribe y del país durante este nuevo ciclo.
“Los estudiantes se van con alegría en el corazón de haber recibido su formación en un programa comprometido con la calidad, en una institución pública y abierta que vela por el bienestar de ellos y por la calidad”, expresó la odontóloga magíster Diana Escobar Ospino, directora del Programa.
La directora también destacó el valor de este momento para los futuros profesionales, quienes demostrarán su compromiso con la salud oral, velarán por sonrisas sanas y honrarán el nombre de la Alma Mater. “Sabemos que cuentan con lo necesario para realizar unas excelentes prácticas”, expresó con confianza, sumando a ello sus deseos de éxito.

La inclusión sigue dando frutos
Para los estudiantes, recibir la bata es un hito personal y profesional que celebran con orgullo. Así lo manifestó Isabela Rangel Martínez: “Hoy me encuentro cumpliendo una meta. Esto significa para mí una reafirmación al compromiso que tengo con la comunidad para brindarle el mejor servicio. Estoy segura de los conocimientos que me brindaron en la Universidad y ahora me enfrento a este mundo profesional con la fe de que todo saldrá bien”. Entre los estudiantes que recibieron su bata se encuentran jóvenes beneficiarios de Talento Magdalena, estrategia liderada por el Rector Pablo Vera Salazar.
Sheila Quintero Vanegas, oriunda del corregimiento de Belén (municipio de El Banco) y becaria del programa de inclusión, recordó cómo veía la educación superior como un sueño difícil de cumplir: “En ese entonces veía la universidad como algo inalcanzable, porque solamente tengo el apoyo de mi madre”.
Aunque con pocas posibilidades, su esperanza se mantuvo intacta y su sueño se avivó cuando le notificaron que obtuvo la beca por su destacado desempeño académico como bachiller: “El día que me dieron el certificado de beca fui la persona más feliz”, expresó emocionada por la oportunidad que le cambió la vida.
“Realmente agradezco demasiado a la Universidad por apoyarme a llegar a este punto. Hoy siento nostalgia, pero a la vez una satisfacción por haberme cumplido a mí, a mi madre y a toda mi familia. Lograré ser la primera profesional de mi familia”, manifestó con ilusión.

Por su parte, Yesenis Zambrano Ospino, beneficiaria del mismo programa y oriunda del mismo territorio, compartió su emoción al recibir su bata, puesto que su camino implicó obstáculos que superó con firmeza y resiliencia.
“La verdad me siento muy orgullosa, fueron muchas adversidades las que tuve que pasar junto con mis padres y siempre tuve el apoyo de la Universidad, a través del programa Talento Magdalena. Me siento muy contenta y feliz porque es un triunfo más”, dijo, resaltando el apoyo integral que reciben en su proceso formativo.
Este nuevo paso de los futuros odontólogos demuestra que la educación incluyente y de alta calidad de UNIMAGDALENA sigue abriendo caminos y cambiando vidas, tanto a sus estudiantes como a las comunidades que estos impactan con sus conocimientos y servicios.






