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AL GRANO San Miguel espera respuesta de la Alcaldía

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Edgar Castro C.

Por Edgar Castro Castro

En Santa Marta, el parque San Miguel ya dio el primer paso. Sin planes oficiales ni grandes anuncios, la ciudadanía ha convertido ese espacio en un punto de encuentro donde el ajedrez ordena, integra y le da sentido al uso del tiempo libre. Lo que ocurre allí no es una expectativa: es una realidad en funcionamiento que ahora requiere respuesta institucional.

Entre las 4 de la tarde y las 8 o incluso 9 de la noche, el parque deja de ser un lugar de tránsito para convertirse en escenario de convivencia; donde niños, adultos mayores y jugadores de distintos niveles se sientan frente a un tablero sin que medien diferencias sociales. El ajedrez, en su lógica simple pero profunda, iguala, exige respeto y fomenta disciplina.

En los últimos tres meses, esta dinámica ha dado un paso adicional. Los sábados se realizan torneos que convocan a los mejores ajedrecistas del Magdalena, junto a aficionados y turistas extranjeros que encuentran en el San Miguel un espacio distinto de esparcimiento. Los premios se dan en dinero efectivo, acorde con lo recaudado por inscripciones de bajo costo, que además permiten pagar un árbitro. Sin promoción gubernamental, el parque empieza a posicionarse como un referente cultural y recreativo dentro de la ciudad.

En ese proceso ha sido clave la labor de Luis Fernando Rizo y Erick Gastelbondo, quienes han asumido la organización de estos torneos sin buscar contraprestación alguna. Su trabajo, constante y discreto, demuestra que el liderazgo ciudadano puede activar dinámicas positivas cuando existe compromiso. No hay estructura formal ni recursos abundantes: solo hay voluntad y sentido de comunidad.

La respuesta ha sido clara. La convocatoria de estos torneos ha superado, en la práctica, a los que tradicionalmente se realizaban, también los sábados, en la liga local. No por competencia, sino porque el parque ofrece algo que los espacios cerrados no siempre logran: cercanía, apertura y participación espontánea. La gente llega, observa, aprende y se vincula.

Aquí hay un elemento de fondo: cuando el espacio público es apropiado de manera positiva, se convierte en herramienta de cohesión social. El ajedrez en el parque San Miguel no es excluyente ni genera conflictos. Por el contrario, organiza, integra y ofrece una alternativa concreta frente a otras formas menos constructivas de ocupar el tiempo.

Sin embargo, este proceso no puede sostenerse únicamente sobre el esfuerzo ciudadano, requiere condiciones mínimas para consolidarse.

La iluminación en la zona de juego resulta insuficiente para la afluencia que se registra en horas nocturnas. Las mesas y bancas evidencian desgaste frente al uso constante. No se trata de intervenciones complejas ni de altos costos. Son mejoras básicas que permitirían fortalecer una dinámica que ya está generando impacto positivo.

Apoyar el ajedrez en el San Miguel no es un asunto marginal, es una forma concreta de promover cultura ciudadana, prevenir riesgos sociales y ofrecer alternativas sanas de integración. Es, en términos prácticos, inversión social de bajo costo y alto rendimiento.

Santa Marta tiene en este parque una experiencia que funciona sin haber sido diseñada como política oficial. Y ese es precisamente su valor. La ciudad ya hizo su parte.

Lo que corresponde ahora es que la Alcaldía acompañe. No para reemplazar lo que la gente ha construido, sino para garantizar que pueda sostenerse en condiciones dignas.

San Miguel ya demostró que es posible. Ahora le toca a la alcaldía mover un alfil bueno para que la partida continúe.

emcastroc@yahoo.com  @emcascas

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