El departamento de Magdalena celebra un balance positivo de 3.784 hectáreas sembradas en desarrollo del Programa de Reforestación Comercial (PRC) de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena, (Cormagdalena). En esta zona del país, donde se practica la actividad de la ganadería, 64 propietarios de fincas ubicadas en los municipios de Tenerife, Zapayán, Piñón, Plato, Pedraza, Santa Bárbara de Pinto y Cerro de San Antonio, iniciaron un camino de aprendizajes y experiencias con el primer proyecto colombiano con financiación del Estado, que permitió la comercialización de créditos de carbono (TCER), aportando soluciones contra el cambio climático.

La formulación del Programa de Reforestación Comercial (PRC) empezó en 1999, como una iniciativa de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena), para disminuir la degradación de la cuenca baja del río con acciones productivas y sostenibles. Estas acciones están enmarcadas dentro del proyecto del Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM) para la reducción de la erosión.

De acuerdo con Pedro Pablo Jurado, director de Cormagdalena, con este proyecto se busca generar bonos de carbono que representan el equivalente a fijar toneladas de dióxido de carbono, es decir, los árboles sembrados permiten mitigar la generación de gases de efecto invernadero y esas reducciones son cuantificadas. “De esta forma se benefician las empresas y en este caso particular los propietarios que contribuyen con la disminución de las emisiones”, anota Pedro Pablo Jurado.

Stefan Tschampel, propietario de la finca La Gloria, y uno de los grandes reforestadores e impulsores de esta iniciativa, asegura que “de acuerdo con lo proyectado, el PRC podría impactar a 500.000 campesinos, ya que a nivel mundial existe una necesidad de comprar CO2 y nosotros tenemos la posibilidad de generarlo en nuestras tierras”.

Para llegar a la consolidación de este programa forestal, Cormagdalena realizó inicialmente una zonificación de aptitud forestal en convenio con la Corporación Nacional de Investigación y Fomento Forestal (Conif), y en articulación con las empresas forestales privadas de la zona del Magdalena bajo. “Este programa no solo mejoró la condición ambiental de los suelos y la disminución de sedimentos en el río. También ha contribuido a la generación de un retorno económico al propietario de la tierra”, indicó Diana Vargas, bióloga de Cormagdalena.

Yesid Ríos, Jefe de Proyectos de ONF Andina, empresa encargada de la formulación, implementación y seguimiento del proyecto, resalta los beneficios sociales y ambientales que el proyecto ha generado en la región: “En la zona ya se aprecia la reactivación económica de actividades en el campo y el respeto a la cultura ganadera, complementada con la reforestación” indica.

Ríos también señala que el programa ha favorecido la generación de empleo, la construcción de una cultura forestal, en asocio con la ganadería, a través de sistemas silvopastoriles. Además, ha redundado en beneficios económicos por los créditos de carbono.

Los reforestadores que hacen parte del programa se han beneficiado con la venta de créditos de carbono de las plantaciones forestales en sus fincas, en las inmediaciones de los siete municipios del departamento de Magdalena.

El Programa de Reforestación Comercial tiene un horizonte inicial de trabajo hasta 2029, y se encuentra registrado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, como un proyecto de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, aprobado por Colombia con la Ley 629 de 2000.

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