En 2020 las empresas palmeras colombianas, bajo el marco de la estrategia de solidaridad palmera y el Fondo de Solidaridad Palmero de Fedepalma, creado a raíz de la pandemia, entregaron más de $4.000 millones en una acción que estuvo concentrada en donaciones de aceites comestibles y apoyos para mejorar las condiciones de salud de las comunidades vulnerables en las regiones palmeras, manifestó Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo de Fedepalma.

 El sector palmicultor lideró una campaña pedagógica para mitigar los impactos del Covid-19 y garantizar la operatividad laboral del sector, nombrando un gerente para el manejo de toda la estrategia, quien conformó un comité técnico y uno de implementación y seguimiento de medidas, con participación de los núcleos palmeros.

Se elaboraron 19 procedimientos por líneas temáticas que generaron protocolos específicos para cada una de las operaciones, siendo clave la comunicación a través de divulgación de noticias de nuestras acciones, posters, infografías, televisión y radio regional, con 10 episodios de radio que dieron a conocer los lineamientos generales para el sector.

Se creó un minisitio en la página web de la Federación, donde se alojó toda la información normativa y de recomendaciones, con más de 13.000 visitas, llegando a través de un pool de emisoras  a una audiencia superior a 30 millones de personas, con cobertura de más de 625 municipios y alrededor de 10.000 mensajes enviados por redes sociales, para que los trabajadores se mantuvieran sanos y operando, manteniendo el empleo de más de 180.000 familias.

Los temas positivos

El área sembrada aumentó 2%, pasando de 559.582 hectáreas en 2019 a 573.058 hectáreas en 2020. La producción de aceite de palma aumentó 2%, llegando a 1,6 millones de toneladas. Por su parte la producción de palmiste disminuyó 8% (registrando 0,8 millones de toneladas) esto debido principalmente a un mayor procesamiento de fruto de cultivares híbridos OxG.

El valor de la producción presentó un aumento de 32%, llegando a 4,1 billones. Este aumento se explica por el comportamiento favorable de la TRM (devaluación de 12% del peso frente al dólar al pasar de $3.281 a $3.693) y los precios internacionales (el precio del APC externo presentó un aumento de 51%). El precio nacional del aceite de palma presentó un aumento de 20% llegando a 2,6 millones de pesos por tonelada.

A pesar de la fuerte caída de la demanda de aceite de palma en el mercado local en los meses de abril y mayo de 2020, por las medidas de cuarentena derivadas de la pandemia del COVID-19, las ventas de aceite de palma de producción nacional en nuestro país alcanzaron 847 mil toneladas, mostrando un crecimiento de 2%. En ese sentido, el 55% de la producción se destinó al mercado doméstico y el 45% al de exportación.

En cuanto al empleo del sector palmero, se registraron 75.402 empleos directos y 113.104 indirectos, aproximadamente, 2% por encima de lo registrado en 2019.

Por otro lado, la gestión gremial dejó un balance positivo. Fedepalma llevó a cabo el Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite y Cenipalma la Reunión Técnica Nacional de Palma de Aceite, donde se entregó el reconocimiento a productores de pequeña escala con mayor productividad. También se desarrolló la nueva plataforma de Extensión de Cenipalma “Colombia Palmera en Línea”, diseñada para estar en contacto permanente con los palmicultores.

Se evidenció un buen desempeño de la institucionalidad gremial, así como de la parafiscalidad palmera ante la crisis del Covid-19, una adecuada asesoría a los productores en picos de cosecha, y la capacidad exportadora de la agroindustria. Se obtuvo la aprobación de la interpretación Nacional de los Principios y Criterios de la RSPO y la firma del Acuerdo de cofinanciación del proyecto para la sostenibilidad de la agroindustria de aceite de palma de Fedepalma, Cenipalma e IDH, organización global líder en sostenibilidad (Iniciativa de Desarrollo Sostenible) que con una inversión de $5.000 millones, representa el comienzo de un plan con gran proyección para la palmicultura y el país.

El FEP Palmero, en un trabajo de más de 20 años, continuó consolidándose como un mecanismo que ha generado ingresos adicionales para el sector por más de 2.2 billones de dólares, equivalentes a 15,6 % del valor de la producción.

El sector palmero definió su estrategia hacia la sostenibilidad, con un trabajo organizado y constante por posicionarse en el ámbito internacional con un producto único y diferenciado. En 2020 adelantó una campaña con el propósito de promover el consumo de aceite de palma 100% colombiano en hogares, motivando a los consumidores a buscar el sello que lo identifica en las botellas ubicadas en puntos de venta.

La campaña logró un crecimiento significativo de participación de mercado pasando de 12.5% en 2019 a 26.4% en octubre de 2020 (fuente Nielsen, sin hard discounters) y un aumento en marcas vinculadas con el sello del aceite de palma 100% colombiano en las etiquetas: de 16 marcas en 2019 a 26 marcas en 2020.

En el segmento de biodiésel, actualmente hay una mezcla de 10% y a partir del primer trimestre del 2021 será de 12% (B12). Igualmente, este año entró en vigor la mezcla de biodiésel de 2% (B2) en marzo y 5% (B5) en septiembre a la Gran Minería, con lo cual se espera una mayor demanda de aceite de palma en el mercado nacional.

Los aspectos negativos

Entre lo negativo del año se encuentra la desaceleración de la producción de aceite de palma y de palmiste durante el segundo semestre, la Pudrición del cogollo (PC) que afecta especialmente a los palmicultores del Magdalena y la Marchitez letal (ML) en la Zona oriental, que es objeto de preocupación sectorial dado que la presencia de plagas y enfermedades históricamente ha implicado pérdidas económicas que se estiman por efecto de (PC) y (ML) entre 2009 y 2020 en 3 billones USD.

Continuó un flujo representativo de importaciones de aceite de palma, lo cual generó graves distorsiones en el mercado nacional y desplazamiento de la producción local en el mercado doméstico. En Europa siguieron medidas de política comercial que buscan disminuir la demanda de aceite de palma en biodiésel y las iniciativas privadas de etiquetado que estigmatizan el consumo de aceite de palma en alimentos, desconociendo que el aceite de palma también se produce de manera sostenible y que la ingesta de grasas es fundamental para la salud y nutrición humana.

Fedepalma solicitó la universalización de las operaciones de estabilización del FEP Palmero a todas las ventas de aceite de palma en el mercado local, independientemente de su origen, y la corrección de algunas señales que desde el Ministerio de Minas y Energía se han dado hacia el mercado, en materia de regulación de precios del biodiésel, medidas que hasta el momento no han sido adoptadas por el Gobierno.

Así mismo, el gremio de la mano con Finagro y con los intermediarios financieros, trabajó de manera conjunta por encontrar soluciones de financiamiento a algunas necesidades de la agroindustria como aumentar la capacidad de almacenamiento de las plantas extractoras, recursos para el sostenimiento de los cultivos y líneas especiales de crédito para erradicación y renovación, entre otras.

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