La preocupación por el deterioro del entorno ambiental global ha crecido en los últimos años ubicándose en los primeros lugares de las agendas públicas y privadas, no sólo de los países con altos niveles de desarrollado industrial sino también de los países pobres donde la acciones de educación, prevención y control no llegan a sus comunidades, distantes de los grandes centros urbanos, lo que se ha convertido en una amenaza mundial.

En el centro de la discusión se encuentra la producción, manejo y disposición de los plásticos, en particular los de un solo uso, que todos los días ganan más espacio en nuestra vida cotidiana sin que nos percatemos del impacto ambiental que tienen en la preservación de la vida en nuestro planeta.

El CIEL (Center for International Environmental Law) encontró que la producción de plástico, desde la extracción de combustibles fósiles, manufactura, transporte, incineración y degradación, emite cada año la misma cantidad de CO2 que 200 plantas de carbón. La conclusión más alarmante es que las emisiones de este material continúan, incluso, mientras se descompone en microplásticos y se exponen a la luz solar. Estos son gases de efecto invernadero que el plástico emite y nunca deja de emitir.

Según las Naciones Unidas, en los últimos 10 años la humanidad ha producido más plástico que en los 100 años anteriores. Otras publicaciones establecen que a partir del año 2000, en el océano Atlántico Norte y en los mares adyacentes, la acumulación de plástico se multiplicó por diez, con relación a 1990. Actualmente se producen 9.2 billones de toneladas de plástico cada año y su degradación demorará miles de años.

En Santa Marta, la situación no es menos preocupante toda vez que las jornadas de limpieza en playas y ríos han arrojado resultados de entre 5 y 25 toneladas de plásticos. Con esta alarma, el Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental, Dadsa, expidió en octubre de 2018 la resolución 1017, que busca “establecer un régimen de seguimiento, vigilancia y control sobre el uso y consumo del plástico e icopor de un solo uso y materiales no biodegradables…” que cuenta con una excelente justificación, profundas consideraciones, sustentaciones académicas actuales y medidas correctivas que van desde sanciones pedagógicas hasta drásticas multas y cierre de los establecimientos que no cumplan con lo dispuesto.

Sin embargo, la industria de los plásticos es muy grande y poderosa y no cederá fácilmente a este gran cambio que exige la humanidad para su supervivencia. Es así como inmediatamente ACOPLÁSTICOS demandó la resolución y solicitó suspender su aplicación mientras se adelanta el juicio.

De otra parte en el Congreso de la República se tramita una Ley de similares características y de cobertura nacional que ya contó con la aprobación unánime de la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes, aunque para sorpresa de todos sin el aval del gobierno nacional a través de Minambiente, y que se aplicará a partir de 2025.

Santa Marta dio el primer paso y así Colombia se une al concierto de naciones que en el mundo, buscan implementar medidas para mejorar el entorno ambiental en los próximos años prohibiendo los plásticos de un solo uso.

Pero no podemos esperar a que se expidan y se apliquen las normas, es nuestro deber comenzar ya!

 

Compártelo...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *