A menudo vemos cómo se repite la historia que divide a la sociedad entre los que se sientan a llorar las crisis y los que la aprovechan para fabricar pañuelos y vendérselos a los que la lloran. Por eso, debemos empezar a buscar las oportunidades que a Santa Marta y el Magdalena les dejarán la actual situación que para unos es institucional, para otros es estructural y para los demás es una consecuencia anunciada de los acuerdos de paz. De todas maneras ha comprometido la gobernabilidad política central, lo cual tiene severas repercusiones en las regiones y las localidades.

Esta situación ha paralizado el desarrollo económico del país y sus regiones. La inversión nacional y extranjera y se ha visto afectada, la calificación del riesgo país también y la certificación antidrogas que otorga el gobierno de Estados Unidos amenaza la ayuda por más de 400 millones de dólares para combatir el narcotráfico.

Los hechos recientes relacionados con el debate de las objeciones presidenciales a la JEP, la decisión de esta jurisdicción sobre la extradición de alias Santrich, el empantanamiento de las reformas jurídica y política en el Congreso, la falta de garantías para los líderes sociales y personeros, las renuncias en la Fiscalía y en el Ministerio de Justicia y, ahora, las denuncias sobre las metas operacionales de las fuerzas militares, han generado entre los colombianos mucho escepticismo polarizando aún más las posiciones políticas y las vías de solución.

Las últimas intervenciones del Presidente Iván Duque, enérgico y decidido, han demostrado su capacidad para gobernar con acierto e independencia, sin embargo, las presiones deben ser muchas y es urgente que retome las riendas del poder, saque adelante la convocatoria a todos los partidos para unir esfuerzos en la reorientación de la política de gobierno, un gran Pacto Nacional  con la participación de todos los sectores.

Retomar el sendero del desarrollo, no es atropellar al contradictor y no puede entenderse así. Se trata de la construcción de un país donde todos quepamos, todos podamos opinar y controvertir. La salida a la actual y aparente crisis no es solo problema del Señor Presidente o del Partido de Gobierno, nos concierne a todos los colombianos, donde quiera que estemos y desde la orilla que más nos guste.

El Pacto Nacional que propone el Presidente Duque deberá reflejarse también en las regiones y los municipios de todo el país. El diálogo y la concertación en torno a los propósitos del desarrollo también convocan a los líderes y dirigentes regionales y locales.

En el Magdalena y en particular Santa Marta, deberíamos comenzar a construir el paradigma de la nueva política. Los principios sobre los que se convendría iniciar esta convergencia tienen que ver con la trasparencia, el respeto a las decisiones mayoritarias, el cumplimiento de pactos y acuerdos, así como el honrar la palabra y los compromisos, que vayan más allá del período electoral que se avecina.

De esta manera, se podrán tramitar en el Congreso, con agilidad y eficiencia, las grandes reformas que necesita el país en lo político, judicial y administrativo, lo que se verá reflejado en Santa Marta y los municipios del Magdalena, que podrán recuperar su viabilidad hacia el desarrollo.

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