En los últimos días se han venido presentando unos actos de barbarie que atañen a los niños de nuestras poblaciones magdalenenses.

Los hemos considerado, hechos de barbarie, que solo mentes degeneradas pueden realizarlas. Pero, ¿por qué vienen sucediendo estos hechos? Desde que Jesús en su omnipotencia manifestara aquella frase, “Dejad que los niños vengan a mi” esto fue el mandato divino para que nosotros amaramos y cuidáramos de esas pequeñas y angelicales creaturas, que serían sinónimo de alegría para nuestra sociedad familiar y a través de los tiempos convertirse en personas adultas y al servicio de la sociedad.

Tal y como manifiestan los mayores “esas cosas no sucedían antes”, pero, ahora, de un tiempo para acá no cesamos de llorar ante tantos vejámenes y violaciones que vienen sufriendo los niños de nuestra amada Colombia.

¿Cómo podemos explicarnos estos hechos? Por más que analicemos cada situación no podemos entenderla, ¿cómo una persona, mayor de edad, pueda violar a una niña de cuatro, seis, ocho nueve o hasta doce años? Tiene que ser una mente pervertida, degenerada o acabada, destruida por los vicios, para poder acceder carnalmente a una criatura inocente que todavía no conoce del bien y el mal. Pero estamos ante estos actos y tenemos que reaccionar ante estos hechos.

El gobierno actual del presidente Duque cree que la solución es la cadena perpetua, pero si se debe ‘premiar a un desquiciado que cometa una violación, y que después que hace la violación, termina como este último degenerado, incinerando el cuerpecito de su víctima’. Si premiándolo pues al condenarlo a cadena perpetua es la comunidad o el estado quien debe suministrarle la alimentación y las ‘comodidades’ en la prisión, por eso nuestro concepto va dirigido a que se implemente la pena de muerte, por medio de la horca para este tipo de delitos y sabemos que todos los colombianos estaremos de acuerdo en que este debe ser el castigo para un depravado que acaba con una familia, porque ese dolor y esa pena, dura toda la vida.

Pero se le reclama a los padres tener más cuidado con sus hijos, ¿pero en qué cabeza nos cabe que un niño o niña de escasos (4,6,7,10 años) pueda saciar el apetito sexual de alguien mayor?

Hoy, no podemos pensar que nuestros infantes puedan disfrutar de la entretención de un parque infantil, que puedan desplazarse libremente, de su residencia hacia la escuela y de esta hasta su casa, pues el peligro acecha en cada centímetro que le toca recorrer.

Pero, todos los institutos como el ICBF, los decentes de cada institución educativa, en fin, todos debemos ejercer el control para que nuestros niños puedan llegar a ser adultos y hacer parte de un país sin peligro para la niñez. Sin embargo, una recomendación, para los padres de familia, es que

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