Por. Melchor Tirado Torres*

Cuando las vías normativas  y justas establecidas como  reglas de derecho en un estado no funcionancomo medio de seguridad  -obligada y natural – afloran “las vías de hecho, saliendo y atacando en muchos casos el animal interior domado  o reprimido”, y en casos “con supuestas o reales impresiones de barbarie”, así funciona nuestra masa social cuando se siente desprotegida  y por lo tanto debemos de “ajustar o corregir  lo que en la percepción del colectivo ciudadano y en la realidad operativa no está funcionando bien”. Y la pregunta obligada seria ¿y qué hacemos entonces?, con la respuesta siguiente: Revisar en el cómo se está aplicando la justicia en nuestro medio, y aquí debo reconocer una serie de falencias que de corregirse considero se obtendría una mejoría o una solución al problema,  los humanos somos una especie animal , y nos llamamos racionales , pero en fin  somos animales a los cuales se le pretende regular  su comportamiento “mediante un grupo de reglas y normas dinámicas creadas ya en el pasado por el gran conglomerado social”, pero que como reglas como tal, son accesorias al comportamiento humano, quiere esto decir, que el hombre como creación no trae en su subconsciente incorporadas estas reglas per se, sino que las encuentra ya establecidas persiguiendo al seguirlas una armonía social, sin embargo para conseguir el objetivo deseado aparte de las reglas de derecho establecidas se requieren otros ingredientes sociales a saber: de un aparato judicial justo y adecuado a las  necesidades sociales , un aparato social al cual se le crea y que en la práctica si funcione -lo cual en mi pensar no está ocurriendo-, unos procesos agiles que atenúen o eliminen la percepción de impunidad que tiene nuestra sociedad y que obliga  a sus integrantes a recurrir como medio de desesperación a las acciones de hecho, las cuales yo en un principio no podría cuestionar; al hacer justicia de propia mano estamos dando ruptura al contrato social  democrático, contrato que otorga al Estado el monopolio de la fuerza asegurando el tránsito  del estado de naturaleza al estado de protección  de la comunidad política, ya en el siglo XVII  Thomas Hobbes describió el estado de naturaleza “»el hombre es un lobo para el hombre: (…) los hombres viven sin otra seguridad que sus propias fuerzas y su propio ingenio debe proveerlos de lo necesario (…) Y lo peor de todo, hay un constante miedo y un constante peligro de perecer por muerte violenta».La aprobación ciudadana de la justicia por mano propia puede explicarse por las siguientes razones: a). Anomia. Estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales mutando a los medios ilícitos,b) Estimulo de la violencia a través de los medios de comunicación. Especialmente los programas de noticias, contribuye a estimular el fenómeno de la violencia y a percibir el entorno de manera que motiva a algunos a tomar la justicia por sus propias manos”, c) Armamentismo ciudadano.  El porte masivo de armas, autorizado o no, le está dando al ciudadano la potestad de ejercer justicia por mano propia, d). Alta percepción de inseguridad, o, en algunos casos, aumento real de la inseguridad e). Deficiencias del sistema de justicia. Muchas personas no confían en el sistema de justicia del Estado debido a la falta de incentivos a la denuncia ciudadana, la lentitud en los procesos, el exceso de trámites, el mal servicio a la ciudadanía, y la impunidad percibida o efectiva en relación con casi todos los delitos tratados en nuestro “sistema penaloral hoy mal llamado   aplazatorio “En todos hay fallas del Estado como delegado de la garantía social.

* Abogado e Ingeniero Electrónico

melchortiradot@gmail.com

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