Una comisión interinstitucional  encabezada por Corpamag y de la cual hacen parte la AUNAP, la DIMAR y Parques Nacionales, indaga los recientes eventos de captura y pesca de especies marinas en vía de extinción en las playas de la ciudad de Santa Marta, dados a conocer a través de redes sociales.

Uno de los casos reportados fue la captura de un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) en las playas de Mendihuaca; un tiburón Martillo (Sphyrna mokarran) en Playa Grande y un Mero Wasa (Epinephelus itajara) en Taganga, hechos que preocuparon a las autoridades por tratarse de especies en peligro de extinción, lo cual amerita una atención especial.

Las indagaciones están dirigidas a conocer las condiciones en que se produjo la pesca y captura de estas especies marinas, al tiempo que se pretende evitar la generación de falsas alarmas por la presencia inusual de tiburones en el área marina mencionada, pues se trata de especies cuya distribución natural hace parte de nuestras costas.

Preocupa la captura de un tiburón tigre en Mendihuaca y otro de la especie Martillo en Playa Grande

El comité acordó como parte de su compromiso institucional, vigilar la comercialización de las especies y emprender las actividades de su conservación, por lo que se recomienda a pescadores y ciudadanía en general, abstenerse de su pesca y captura y de esta manera contribuir a la preservación de la fauna marina en nuestro territorio.

Especies amenazadas que caigan en capturas incidentales de faenas de pescas, en particular las hembras de tallas grandes, deben preservarse y cuidarse; pues son ellas las encargadas de garantizar la presencia de las futuras generaciones de estas poblaciones. Es por ello, que los esfuerzos para liberar de las redes o desenmallar a las hembras ovadas o grávidas por parte de los pescadores, contribuiría en gran manera a la conservación de estas especies.

Cabe resaltar que la presencia de tiburones en las costas del Caribe es normal, incluso algunas especies son capaces de navegar también por los ríos y lagunas costeras.

Estudios recientes demuestran que a lo largo de la zona costera del Departamento del Magdalena, la presencia de tiburones es estacional, e identifican que la presencia de los mismos, se asocia a temporadas de alta productividad en el mar, principalmente en epoca de surgencia en los meses de febrero, abril y mayo, cerca de las desembocaduras de ríos.

Los estudios identifican además que esta zona costera es usada por los tiburones como lugares de crianza y alimentación de neonatos y juveniles de tiburones además de hembras grávidas, de más de siete especies entre ellos el tiburón martillo, el aletinegro, coralino, toyo y cazón (Mendoza-Vargas et al, 2008) en el borde costero y desembocaduras de ríos.

Los tiburones que ejercen la función de depredadores tope, fundamental para mantener la organización estructural de la red trófica, son especies que no tienen depredador, por lo tanto no se pueden remplazar. La reducción poblacional de un depredador tope produce un efecto en cadena indirecto de reducción poblacional en dos niveles tróficos hacia abajo, es decir, en las presas de sus presas, lo que indica que puede existir mayor depredación por parte de consumidores intermedios de la cadena al recurso pesquero local.

En el caso del Mero es el único pez en mar capaz de controlar el Pez León, sobre todo si es un ejemplar maduro o adulto, mayor de 6 años de edad, sin embargo, es uno de los pescados mas apetecidos y sus poblaciones se encuentran en peligro Crítico (CR) de extinción.

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