En lo que ha sido considerado uno de los proyectos de monitoreo más importantes de fauna silvestre en el norte del país, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, CORPAMAG, continúa haciendo seguimiento al comportamiento, rutas y posiciones del caimán aguja hembra que fue reintroducido a la Ciénaga Grande de Santa Marta, después de haber sido traído de San Andrés, tras su recuperación

Este proyecto, genera conocimiento clave para la conservación de la especie, que se encuentra críticamente amenazada y además brinda información oportuna de accidentes con estos ejemplares, lo que permite a la Corporación implementar acciones en el desarrollo de Programa de Protección del Caimán Aguja en el departamento del Magdalena.

Esta hembra de caimán aguja (Crocodylus acutus) que viajó más de 700 kilómetros entre el Magdalena y San Andrés, apodada “La viajera”, fue liberada en el Río Frío, en la Ciénaga Grande de Santa Marta y monitoreada por un sistema de transmisión satelital adquirido por medio del convenio entre CORPAMAG, PROCAT Colombia y PETROBRAS, permitiendo su seguimiento desde el 18 de noviembre de 2020 hasta la fecha.

Este caimán aguja hembra recorrió más de 700 kilómetros entre el Magdalena y San Andrés, y fue regresado a la Ciénaga Grande a finales del 2020

Para su reporte, se utilizaron las locaciones de alta calidad con el fin de evitar errores de ubicación por cobertura satelital hasta el 18 de febrero de 2021. Durante este tiempo se obtuvieron registros para 79 locaciones desde donde se registró la posición del caimán.

POSICIÓN ACTUAL

En términos generales “La Viajera” se encuentra activa, desplazándose a una distancia total de 24,55 km, desde el día de su liberación. La distancia máxima recorrida desde el lugar de liberación fue de 7,95 km, lo cual indica que el hábitat donde fue liberada proporciona las condiciones óptimas como suficiente profundidad y disponibilidad de alimento. El promedio de distancia diaria recorrida estuvo entre 1,292 km y máximo 4,197km (Figura 1).

El ámbito de hogar, o área de acción se midió utilizando el método de Mínimo Polígono, y mediante el análisis de densidades de Kernel. Para este individuo, el Mínimo Polígono Convexo alcanzó 17,76 km2, y el análisis de densidades de Kernel en este caso identificó dos núcleos principales donde el animal permanece. (Figura 2).

El área donde se encontró las posiciones del animal durante el tiempo de monitoreo equivale a 101,69 km2. El seguimiento satelital también ha permitido cuantificar el grado del uso de los distintos hábitats o coberturas naturales que se encuentran en la zona de liberación de Rio Frio y se ha determinado que utiliza seis coberturas diferentes para el refugio y actividad de la especie, entre las cuales se encuentra, el Arbustal denso (74,66%), Laguna (2,66%), Laguna costera (1,33%), Manglar de aguas mixohalinas (17,33%), Mosaico de cultivos, pastos (2,66%) y Zonas pantanosas (1,33%). Esto muestra que las necesidades de hábitat de la especie son amplias y requieren incluir las coberturas naturales que se forman a lo largo de los cuerpos de agua, donde el caimán encuentra los requerimientos mínimos para su subsistencia (Figura 3).

PROCESO DE REINTRODUCCIÓN A SU HÁBITAT

La hembra de C. acutus, rescatada de San Andrés fue movilizada hacia el Magdalena, utilizando un método de desorientación implementado en México, en donde por medio del uso de magnetos, puestos alrededor de la cabeza del animal (detrás de las aperturas óticas y encima de la bóveda craneal), se bloquea el sentido de orientación, que en esta especie se basa en el magnetismo de la tierra.

Posteriormente, el animal se recuperó luego de un periodo de adaptación en el CAVFS de CORPAMAG. Fue un tiempo de habituación del caimán antes de ser liberado en la Ciénaga Grande, centrando su punto de orientación en la ciudad de Santa Marta, ultima coordenada registrada en su GPS interno. El propósito de usar magnetos en la relocalización de caimanes es asegurarse que no volverán a los sitios donde fueron capturados.

La traslocación de este caimán aguja a Santa Marta desde San Andrés fue un esfuerzo mancomunado con la Corporación Coralina, que, gracias a la Armada Nacional y la Fuerza Aérea colombiana, logró que “La Viajera” se mantuviera con vida en un sitio construido para su recepción temporal y fue una de las especies favorecidas por la implementación de la resolución 2064 de 2010.

Allí se le brindó rehabilitación, albergue temporal durante dos años y luego de establecerse lo que se conoce de su genética, la posibilidad de retornar a su población original en el departamento del Magdalena, para lo cual, en una caja diseñada para su transporte, fue trasladada por aire por la Fuerza Aérea Colombiana hasta el aeropuerto de Santa Marta.

La traslocación de esta hembra es algo simbólico ya que representa un acto de reconciliación con la naturaleza y sustenta que muchos animales, como los caimanes, no tienen límites geográficos dentro de la gran nación que es Colombia, con la inmensa reserva marina Sea Flower, de la cual también hace parte el caimán aguja como una especie migratoria.

Se espera que la hembra marcada al igual que otros individuos identificados como parte de este estudio sigan transmitiendo información valiosa sobre sus comportamientos, territorios y uso de hábitat en los meses subsiguientes. Por lo tanto, la Corporación hace un llamado a la ciudadanía para que se una a la protección de esta especie, que podría representar entradas económicas para las familias que habitan la Ciénaga Grande, ya que los habitas utilizados por el caimán aguja, son los que sostienen la mayor diversidad de especies por debajo y por encima del agua, sitios propicios para el avistamiento de aves y fauna silvestre en general.

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