Principios como la igualdad, no violencia, libertad de expresión, participación activa, no discriminación, cuidarse y cuidar al otro serán los protagonistas en el ‘Golombiao, el juego de la paz’, que beneficiará a 120 estudiantes de los grados 9°, 10° y 11° y 10 docentes de las Instituciones Educativas Fossy Marco y Elvia Viscaíno del municipio de Aracataca.

Con el lanzamiento de esta estrategia se da inicio al campeonato de ‘Golombiao’ en el que el juego del balón será la excusa para que los adolescentes y jóvenes aprendan nuevas formas de relacionarse y aprovechen su tiempo libre en actividades que fomenten la sana convivencia.

‘Construcción de valores a través del juego’, una estrategia de ARN y Fundepalma

‘El Golombiao’ es una estrategia apropiada por la ARN, que utiliza el deporte para fortalecer las habilidades de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en la construcción de proyectos de vida que aseguren su desarrollo y que estén alejados de la violencia, mediante la promoción de la participación, la convivencia, la resolución pacífica de conflictos y la equidad de género”, explica Jose Nicolás Wild, coordinador de la ARN Magdalena – Guajira.

La estrategia se desarrollará en una primera etapa en las aulas de clase, donde las profesionales de la ARN realizarán actividades lúdicas para que los estudiantes apropien los principios, que luego serán puestos en práctica en la cancha, durante el juego del ‘Golombiao’.

“Fundepalma se suma esta metodología liderada por la ARN con el objetivo de aportar en la prevención del reclutamiento, la promoción de los derechos de los niños y adolescentes y el fortalecimiento de proyectos de vida en las comunidades”, dice Shary Mejía Ballesteros Directora ejecutiva de Fundepalma.

En su trabajo con excombatientes, la ARN comprobó que el 40% de la población que entraba a los procesos de reintegración reconocía el haber ingresado a los grupos armados siendo menores de edad. Así como lo indicó el coordinador de la ARN Magdalena-Guajira, José Nicolás Wild: “Esa cifra nos retumbaba en la cabeza y nos planteaba unos retos de poder atender no solo la construcción del nuevo proyecto de vida de excombatientes, sino una tarea fuerte de prevención en jóvenes, porque la edad más crítica en que se iban a los grupos armados estaba entre los 12 y los 13 años”.

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