Durante la Semana Santa una de las carnes más apetecidas en la de la tortuga hicotea o galapaga (Trachemys callirostris) una de las especies de la fauna silvestre más traficadas en Colombia y que cargan su propia cruz desde el mismo momento que son capturadas para su comercialización y luego ser sacrificadas cruelmente.

La presión de la cacería de las tortugas acuáticas se da a lo largo del año y se intensifica en los meses previos a la cuaresma, tiempo durante el cual aumenta la demanda sobre la carne y huevos de este reptil, el cual es considerado en algunos lugares del departamento del Magdalena como uno de los alimentos más importantes de la gastronomía local en esta temporada.

Las cifras reportadas por el Centro de Atención de Fauna y Flora Silvestre de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena CORPAMAG, muestran que entre 2019 y 2020 se atendieron 350 ejemplares provenientes de decomisos realizados por operativos de control entre la Corporación, la Policía Nacional y el Ejército, siendo la mayoría hembras adultas con la presencia de huevos en sus oviductos.

CORPAMAG, con el apoyo de la Policia Nacional y las Alcaldías Municipales ha realizado 6 operativos de prevención y control al tráfico de hicotea en los cuales se decomisaron 122 que son atendidas en el CAVFS de la Corporación.

Esta cacería sobre las hembras adultas y sub adultas, genera un impacto directo sobre el potencial reproductivo de las hicoteas, lo cual podría llevar a la rápida reducción de sus poblaciones, estando hoy categorizada como vulnerable (VU) ante la extinción en el libro rojo de reptiles de Colombia (Morales-Betancourt et al. 2015), razón por la cual es prioridad del Estado y de los habitantes de Colombia, proteger sus poblaciones, previniendo y controlando el aprovechamiento ilícito, a fin de asegurar la sostenibilidad del recurso en el tiempo.

EL TRAFICO ILEGAL 

La cacería y consumo de hicoteas es un delito que tiene un profundo impacto por el maltrato animal al que son sometidas para su captura y preparación, ya que fracturan el plastrón o pecho para poder ser hervidas vivas y su cacería es selectiva al extraer solo las hembras que están anidando en playones afectando a la reproducción de la especie, ocasionando además quemas e incendios forestales

Son cazadas con herramientas rudimentarias como “chuzos” y con perros y por ser reptiles “estoicos” no reflejan la sensación de dolor en su comportamiento, pese a que lo que sufren.

Todas estas prácticas y en el marco de la ley 1777 de 2016, bajo el código nacional de Policía, se típica como MALTRATO ANIMAL, y consideran que Los animales son seres que sienten, no son cosas y recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”.

La Corporación además advierte a las comunidades que la inadecuada manipulación de los productos derivados de estos animales silvestres en el comercio actual, puede facilitar la trasmisión de enfermedades zoonóticas como la salmonelosis, intoxicación por ingesta de mercurio y otras enfermedades desconocidas.

La cacería y consumo de hicoteas es un delito que tiene un profundo impacto por el maltrato animal al que son sometidas para su captura y preparación.

ACCIONES DE PREVENCIÓN Y CONTROL

A través del Comité Interinstitucional de Fauna y Flora del Magdalena CIFFAM, liderado por CORPAMAG, y gracias a la participación de las Alcaldías que reportaron la venta de carne de monte en algunos restaurantes, entre enero y marzo se realizaron 6 operativos de prevención y control al tráfico de hicotea entre la Corporación y la Policía Ambiental, en los cuales se decomisaron 122 hicoteas a lo largo del departamento que han sido atendidas en el Centro de Atención y valoración de Fauna – CAVFS de la Corporación.

Así mismo, para afrontar las presiones de amenaza que experimenta la especie, CORPAMAG ha apoyado hace más de 8 años un proyecto ambiental escolar comunitario de conservación de hicotea, en el municipio de San Sebastián de Buenavista, corregimiento Las Margaritas, donde la IED Las Mercedes ejecuta un Proyecto Ambiental Escolar – PRAE encaminado a la conservación de estas tortugas, a través de un proceso participativo de recolección de huevos de nidadas naturales para evitar la “sobre anidación”, tortugas que anidan encima y dañan los nidos de otras hembras.

El proyecto de conservación de la hicotea en las Margaritas contempla el manejo de nidadas, el control de la eclosión y la cría de neonatos. Esta actividad se viene ejecutando para evitar la desaparición de las hicoteas en una comunidad de la Ciénaga La Rinconada, donde culturalmente la consumen durante la Semana Santa, momento en el cual las hembras de la especie se encuentran listas para colocar entre 2 y 3 posturas durante la temporada.

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